Pese a la explosión de color, el baile desenfrenado y el buen rollo que irradia su vídeo, al diseñador le basta con un solo pasillo del MACBA para desvelar su nueva colección. Preservando el modelo de pasarela convencional en el que los modelos se suceden unos tras otros –eso sí, intercalando planos cortos con otros más abiertos–, Avellaneda se traslada a latitudes tropicales optando en esta ocasión por tonos luminosos como el naranja, el rosa o el coral. Una paleta cálida con la que se prepara para celebrar el verano, haciendo que las prendas bailen al ritmo que nosotros dictamos mientras se deslizan por nuestro cuerpo.
Looks para él y para ella donde también nos encontramos complementos como gorras, en las que podemos leer ‘Avellaneda’. Pero la identidad de la marca no solo está presente de forma explícita, sino también en los trajes estampados que tanto caracterizan al diseñador y en la fantástica sastrería que presenta cada temporada. La frescura y el disfrute combaten la barbarie y la tragedia de un mundo que, lamentablemente, no se encuentra en su mejor momento.














